Aliadófilos y germanófilos. Una actualización necesaria, a cargo de Andreu Navarra Ordoño (2014)

Emilio Quintana
Estocolmo, Suecia

    Reseña | Andreu Navarra Ordoño: 1914. Aliadófilos y germanófilos en la cultura espanola. Madrid, Cátedra, 2014.

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andreu Después de la caótica pero apabullante monografía de Fernando Díaz-Plaja (1918-2002) titulada Francófilos y germanófilos: los españoles en la guerra europea (Dopesa, 1973), se echaba en falta un nuevo libro que pusiera al día toda la ingente información del erudito catalán, recogiendo nuevas perspectivas e investigaciones al respecto. Este es el mérito principal del libro de Andreu Navarra Ordoño.

El libro es mucho más breve y ordenado que el de Díaz-Plaja, y sus juicios son casi siempre atinados. La germanofilia es vista en su contexto, en el marco de una política de corte pacifista dedicada a realizar pingües negocios, que tanto beneficiaron a los países “neutrales”, caso de Dinamarca, por ejemplo. El capítulo dedicado al discurso de Gabriel Maura Gamazo en el hotel Ritz de Madrid el 16 de marzo de 1915 es muy esclarecedor para entender la clave interna que estaba detrás de la germanofilia española, entre cuyos defensores destacan las figuras de Ramón y Cajal, Luis Bagaría, Francesc Cambó, o Sofía Casanova.

En el campo aliadófilo, resalta la importancia que el autor le concede al libro de Werner Sombart Comerciantes y soldados, que para nosotros es también muy importante en la toma de conciencia bélica 1, lo que sirve para introducir la diferencia entre “Kultur” y “Zivilisation”, de modo que se entra con naturalidad en el espacio de la “anglofilia”, que en buena parte representa Pérez de Ayala, pero también Unamuno, sorprendentemente 2. Las figuras de Rovira i Virgili, Gaziel o la propia Casanova-Lutoslawska quedan perfectamente dibujadas en unas cuantas líneas sintéticas, así como la falsedad de Luis Antón del Olmet, representante de lo peor del hampa que vivía a cuenta del dinero de las Embajadas.

Otro gran acierto del autor es la forma en que ve el humor de Wenceslao Fernández Flórez y Julio Camba como vía de revelación de la hipocresía de las banderías al mejor postor:

Se puede tener mucho dinero y una gran cultura, y ser completamente un bárbaro (Camba)

En cuanto a los medios de comunicación, se ha avanzado mucho a la hora de saber quién pagaba los diferentes órganos de prensa, considerados estratégicos a la hora de conformar la opinión pública en los países neutrales. En todo caso, si el dinero francés estaba, por ejemplo, tras la publicación de la revista catalanista Iberia, el autor hace un excelente análisis sobre lo poco que sacaban los escritores al servicio de los mecanismos de propaganda.

Los párrafos dedicados a Valle-Inclán, Araquistáin, etc… son menos novedosos, aunque necesarios y equilibrados. Lo que nos gusta más del libro son las notas pasajeras sobre campos menos conocidos, como los panfletos olvidados de Azorín (Los norteamericanos, 1918, o París, bombardeado, 1919, que han sido reeditados recientemente).

galiziaLlama la atención la incorporación de un estudio dedicado a “Los nacionalistas” (capítulo IV, págs. 193-235), muy acertado, ya que los 14 puntos del presidente Wilson abrieron el camino a una Europa de las naciones, de modo que sirvieron para dar impulso a los movimientos nacionalistas, especialmente al catalán y al vasco, muy beneficiados económicamente por la neutralidad española (y su proteccionismo comercial). Los delirios de Sabino Arana derivan hacia el pragmatismo de Ramón de la Sota, verdadero mecenas cultural vasco, que pone en marcha numerosos proyectos de envergadura, entre los que destaca la revista Hermes, lo que acabará derivando en buena parte en el falangismo vasco, soporte de Franco en el 37. El caso catalán está mucho más estudiado, y el autor incorpora las últimas investigaciones, llenas de nombres que todavía dicen poco fuera del ámbito cataloparlante (con la excepción de Gaziel, y acaso Gabriel Alomar): Román Jori, Rovira i Virgili, Lluis Duran i Ventosa, Pere Rahola, Josep Carner, Jaime Brossa, Puig i Cadafach, etc.

Entre los defectos que afean el libro se encuentra la actitud despectiva del autor hacia el patriotismo español, con frases impropias de un historiador sólido como: “Utiliza, lo veremos, los mismos resortes ultranacionalistas que provienen de la historia de España, de la versión imperialista de la historia de España, pero no menciona ni una sola vez a los Imperios Centrales” [pág. 51] 3. No es cierto que Maura Gamazo represente un “nacionalismo agresivo europeísta” [pág. 51]. El autor no parece haber asimilado adecuadamente la posición de escritores como Eduardo Marquina o Ramiro de Maeztu, ni las reflexiones de Ara Torralba o José-Carlos Mainer, referencias que establecen la existencia de un maurismo reformista anterior a la Gran Guerra -si bien, en cierto modo, el autor del libro lo admite en la pág. 80, al relacionar la Guerra con el conflicto franco-prusiano de 1870. Por otra parte, no se puede afirmar que la germanofilia pretenda cerrar filas “en torno al catolicismo y cerrar las fronteras para no contagiarse de europeísmo suicida” [pág. 51], una afirmación que no tiene en cuenta la “violación” de la soberanía belga por parte de Alemania, hecho que suscitó la misma reacción traumática entre los aliadófilos y los germanófilos, e hizo que Inglaterra entrara de lleno en el conflicto.

Con todo, el libro mantiene una línea de seriedad y equilibrio notables, lo que lo hace imprescindible para cualquier estudioso de los aspectos culturales de la Gran Guerra en el mundo hispánico.

NOTAS

  1. El panfleto de Werner Sombart: Händler und Helden (Leipzig, 1915) que identifica la cultura alemana con una tendencia hacia el absoluto y al sacrificio heóico en nombre de altos ideales, frente al materialismo individualista de la ”cultura de tenderos” anglosajona y de las ideas francesas de 1789. Cf. ”Heroes and Merchants”, en Buruma, Ian & Margalit, Avishai, Occidentalism. The West in the Eyes of Its Enemies. New York, The Pengin Press, 2004, 49-73.
  2. Agrada leer la reivindicación de un libro tan profundo como Herman encadenado, obra maestra de la literatura española de la Gran Guerra. Igualmente, se recogen con acierto los estudios del hispanista Cristopher Cobb, absolutamente precursores
  3. Resulta irritante la continua referencia a un “ultranacionalismo españolista”.

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