Archivo de la categoría: Número 08 (2011)

«El poema triunfal» (1921), del peruano Luis H. Delgado

Emilio Quintana
Estocolmo, Suecia

El peruano Luis H. Delgado (Luis Humberto Delgado Coloma, 1899-1983) sólo tenía 20 años cuando ocupó el puesto de cónsul del Perú en Le Havre (Francia), donde publicó sus primeros folletos.

Estudió la primaria en el Colegio Salesiano de Piura y la secundaria en Lima. En 1919, sus padres que eran adinerados, lo mandaron a Francia donde siguió estudios universitarios en Ruán y en París. Prestó servicios en la legación peruana de Amberes, y de ahí pasó al Havre. A lo largo de su larga vida estuvo involucrado en la falsificación de documentos históricos y terminó sus días en prisión acusado de homicidio.

Aparte de colaboraciones en revistas españolas, como “A propósito de las “Cantilenas” de V. García Calderón”, en Cosmópolis (34, 10/1921, 156-159), Luis H. Delgado publica varios folletos estando en el Havre, de los cuales voy a rescatar uno: El poema triunfal (1921):

    La función consular y diplomática en el Perú y el Consulado General en el Havre: estudio [Havre: XXe. Siècle, 1921?] 35 p. 22 cm. E
    El poema triunfal [Le Havre: impr. du XXe. Siècle, 1921] 26 p. 22 cm. Con retrato del autor.
    Preludios (cuentos y poemas) [Le Havre, 1921] 179 pp.

El poema triunfal lleva pie de imprenta en París 1921, pero se imprimió en la impr. du XXe. Siècle de Le Havre. Está fechado en París, octubre 1921.

En septiembre del año siguiente aparece una nota con tonos sarcásticos en la revista belga Lumiére (“Notes critiques”, III, 12, 15 septiembre 1922), lo que indica que el joven cónsul había dejado contactos en el mundo literario belga, tras su paso por el consulado de Amberes:

Dans une lettre imprimée que l´auteur a bien voulu ajouter pour notre édification, à son livre, nous apprenons qu´il a déjà reçu les félicitations de MM. Millerand et Léon Bérard. Qu´il soit félicité de ces félicitations! Après quoi il ne nous reste plus qu´à nous incliner devant ce poème, dédié à la France et à Dieu para surcroit. Ajoutons, dans notre humilité, que le papier est très bon et qu´à en juger par le cliché, l ´auteur à l´air d´un bon jeune homme pas plus bête qu´un autre.

Estamos ante un poema de tradición arielista, dedicado a cantar la victoria de la Francia latina en la Gran Guerra. Su motivo principal es la conversación del yo poético con un veterano de las guerras de 1870 debajo del Arco del Triunfo de París, donde se encontraba desde hacía un año la tumba al soldado desconocido.

El poema está escrito en pareados consonantes, lo que que le da un tono de prosaísmo peculiar. Lo transcribo íntegro:

DEO IGNOTO
Outre le souvenir des hommes et de peuples reconnaissants, je t´offre ma pensée dans ce poème d´amour.
Pour ceux d´Amérique et ceux d´Europe et pour tous les êtres habitant l´Univers, j´elève mon rêve d´espérance suprême vers l´Humanité que tu as liberée par l´épopée de ton grand sacrifice et de ta gloire.
J´entends sonner la cloche sainte qui annonce la découverte d´un nouvel avenir. Aussi, je vois pleurer les mères et les orphelins qui viennent avec les veuves vers le temple de l´Arc triomphal.
Ce cortège funèbre qui brise les coeurs humains, qui réunit les drapeaux, les fleurs et les clairons, m´inspire et m´enthousiasme. Il me semble voir ouvrir les portes du Paradis où la victoire a placé ton âme immortelle!
L. H. D.

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Cuando yo sepa que una nación puede vivir sin pan, entonces creeré que los franceses pueden vivir sin Gloria. Napoleón.

Desconocido Dios de la Epopeya
que al mundo coronó con su estrella,
yo vengo con mi pobre musa,
cuando ya rota está la escaramuza,
y el mundo se extiende en calma
como una grande palma,
a traerte mi canto hechicero,
mi canto muy sincero,
porque es hijo humilde de la raza
que tu recuerdo eternamente abraza.
Y sin título ninguno de grandeza,
alzo reverente mi cabeza
llena de fe y de entusiasmo ardiente,
porque yo sé que en este occidente
del inmortal París del mundo,
duerme un soldado de otro mundo,
el sueño libertado de la muerte.
El sueño feliz y hermoso de la suerte
que lo tomó en el campo ensangrentado,
como a un niño sin padre, abandonado
al azar de la victoria.
Y helo aquí: con tumba y gloria!

Mucho tiempo que a tu tumba abierta
vienen los pueblos que alerta
escuchan la canción eterna de la guerra
que te arrancó la vida de la tierra.
Y como grandes capitanes
quue saben destrozar los huracanes,
depositan a tu lado
el laurel inmaculado
que extraños y amigos
bendicen, sin que los enemigos
alcen su voz al cielo con palabras profanas,
pues serán castigados como las cortesanas.

Yo, amigo de la magna Epopeya
que al mundo coronó con su estrella,
he venido en tropel victorioso
a rendir el tributo más hermoso
que posible me sea rendir en la vida,
al soldado que encarna la luz encendida
sobre negros crespones de luto,
que la fuerza infernal de aquel Bruto,
vistió de llanto, de muerte y de ruínas,
como a un Dios coronado de espinas!

Primera parte

Era una mañana gris,
de esas mañanas del célebre París.
Yo iba pensativo y solo,
revestido del eterno dolo
que nos deja la vida,
cual dolorosa herida
en nuestra pobre alma
que nunca llega a reposar en calma.

Había cruzado grandes avenidas,
hermosas calles y plazas floridas,
hasta sentirme en les Champs Elysées,
donde mi mente pletórica de fe
se dirigía lentamente,
como esas caravanas de oriente,
a preguntar al primer hombre
en el camino, el nombre
y el misterio del soldado
que duerme embanderado
bajo el soberbio Arco triunfal
del noble París, déjà inmortal!

Y héme aquí, junto a un veterano
del setenta, que combatió al germano
en dos guerras feroces,
y aún siente los goces
de haber peleado y defendido el suelo
que la guerra vistió de negro duelo.
– ¿Qué hacéis aquí, Monsieur? – le digo.
¿A quién imploráis como mendigo,
si nadie hay en la mañana, que responda
a tu pesar y tu palabra honda?

– Sí, -me dice,- venid conmigo.
Y en fúnebre silencio, yo le sigo.
– Aquí reposa un soldado de Francia
que luchó con indómita constancia
en la guerra más grande que se ha visto
después de nuestro padre Jesucristo.
No tiene nombre, ni se sabe lo que fue en vida.
Entre todos los muertos de la patria querida,
él simboliza el amor de los franceses
que, con belgas, italianos e ingleses
y el socorro leal americano,
dieron el triunfo al Ideal humano.
Aquí a la tumba inmaculada y fría,
llegan los hombres llenos de alegría
a entonar la canción salvadora:
!salve, salve a la Patria, Señora!
Aquí los más humildes labradores
se hablan con sus amos y señores.
Los padres, los huérfanos y viudas
se entregan a él y a Dios, lejos de Judas.
Los grandes Mariscales de la Francia,
tributo rinden con mayor constancia.
Los presidentes de todas las naciones
hacen palpitar sus corazones.
Generales, sargentos y soldados,
se sienten ante esta tumba, libertados.
Y todo lo que es humano y es gloria,
se vuelve en este sitio una victoria
de flores, tambores y cornetas,
donde esclavos, enfermos y coquetas
entonan himnos santos,
al son de las fanfarias (sic) y los cantos
que dieron el triunfo de la guerra
a todos los pueblos de la tierra!

– Y bien, mi veterano: ¿de quién son esas flores,
y esas medallas de oro con grandes resplandores;
y esos quemados bronces que engalanan
el sepulcro bendito en que se hermanan
todas las primaveras,
como un gran ramillete de banderas?

– Son de todos; de Reyes y de obreros.
Cuando aquí vienen se quitan los sombreros,
y con la mano al pecho y la mirada al cielo,
piden al dios del suelo,
un milagro de paz en el futuro,
que pague su martirio duro.
Y a la vez dejan una ofrenda
que no es un recuerdo ni una prenda.
Es el óbolo sagrado
que le trae el Mundo libertado!

– Ah! mi veterano: ¿es él quién libertó al Mundo?
– Sí, la Humanidad le dio su amor profundo,
y con tal garantía luchó en Verdún, venció en la Marne.
Se olvidó que era hombre e inmoló su carne
en la trinchera; su ideal estaba hecho:
vencer o morir, escrito al pecho
llevaba durante cuatro años de carrera,
sin que su voz de victoria enmudeciera.
Y al fin y al cabo, la muralla enemiga
se partió lo mismo que una viga,
y el Imperio Alemán hecho mil trizas,
resucitó a la Francia hecha cenizas!

Loor cantaron los aliados,
y uno de esos soldados
que a tanto pelear en las batallas
y haberlas ganado en las murallas;
se ofreció en holocausto a la muerte,
porque más grande que su vida era la suerte
de la posteridad por quien luchaba;
está aquí, traído por quienes él peleaba;
coronado de laureles y de glorias
inmortales como todas sus victorias!

Segunda parte

El cielo se había despejado,
y el gran veterano emocionado
fijaba sus ojos en el Arco
triunfal, que como a Marco
Aurelio, elevaron los romanos
cuando el triunfo derrotó a los marcomanos.

– Este es el Arco, la histórica reliquia,
que igual que una campana que repica
en las horas de dolor o de fiesta,
guarda la roja cresta
del poilu francés, que mientras vive
lucha y con la sangre escribe
la epopeya de su vida gloriosa,
perla de Europa más preciosa.

Por él desfilaron en revista
los ejércitos más grandes, a la vista
de Reyes y Jefes de Estado
que arengaban desde su estrado
a los capitanes vencedores
sobre todos los Emperadores.

Napoleón el Grande no le dio más gloria
que la escrita ahora en la nueva historia.
La espada más rica del viejo Toledo
como en Zaragoza brilló con su credo.
No fue el sol de César, color de diamante,
ni del real Cervantes, y el divino Dante,
quienes empañaron este Arco de los Andes,
con un sol más rojo que del mismo Flandes!

No fueron los soldados de ningún Imperio,
ni los mismos indios en su cautiverio;
ni los legionarios y libertadores
de la noble América de los ruiseñores,
los que superaron el Arco triunfal
de este gran París inmortal!

Todos aquí vienen como peregrinos,
remontando mares, rompiendo caminos,
a admirar el Arco que no existe en Roma,
en Grecia ni España, cuyo sol se asoma
como una pirámide de gloria,
donde todos tienen parte en la Victoria!

Y este amor humano que le ha dado el Mundo,
no se enferma nunca, ni está moribundo.
La Francia pelea, gana o decrece,
y el amor a Francia nunca se envejece!

Tercera parte

El pobre viejo cerró sus labios y levantó la mano
acordándose que era un veterano.
Lo vi pasar estoico y pensativo,
con su pipa en la boca como un padre cautivo.
Iba meditabundo y solitario
por las calles del pueblo centenario.
Llegó a los bordes del caudaloso Sena
y se sentó a llorar como un alma en pena.
A ratos miraba la cúpula dorada
donde el Rey de Austerlitz ocupa su morada.
De figura sabia para los poetas,
parecía reunir a todos los Gambettas
de la Francia, que con el grito
del bravo Victor Hugo, se alzó al infinito.
Digno cuadro de Virgilio y de Lucrecio,
cuyas estrofas jamás tuvieron precio.
Ah!, figura veterana de mil escenas,
que supiste romper dos mil cadenas.
Que te alzaste con gran naturaleza,
como el verbo de Homero en su cabeza,
y en los himnos de Rostand te incrustaste,
cual la Patria que tú liberaste!

La pipa se apagó, y el viejo soldado conmovido,
había por Dios, ya sucumbido.
Me acerqué a él: estaba frío.
Su tumba me parecía ser el río.
Su voz no se alzaba con enseña:
estaba muerta como la negra peña.
Busqué en sus bolsillos algún recuerdo amado
de aquel que en el Arco coronado
me diera una lección de Historia.
Hijo predilecto de la Gloria,
nada podía darme, nada tenía:
los héroes anónimos solo dan alegría!

Yo, que estaba triste, me llené de contento.
Tomé la negra pipa, recuerdo y sentimiento,
y fui a perderme en el París del mundo,
con mi humilde tesoro guardado muy profundo.

Nada sé desde entonces,
y cuando siento repicar los bronces
corro a pedir al cielo
el eterno descanso de mi abuelo:
!Salve, salve a mi Raza
que a la América y a la Europa abraza!
!Salve, salve en buena hora,
a la Raza Latina, señora!

PARIS, Octubre, 1921.

La muerte de Umberto Boccioni en la revista sueca «Flamman» (1917)

Emilio Quintana
Estocolmo, Suecia

La muerte accidental del futurista Umberto Boccioni en agosto de 1916 da lugar a una magnífica página de Arturo Ciacelli en la revista «Flamman» (Estocolmo, nr. 4, abril 1917).

Ciacelli era de su misma edad y estaba ya en la capital sueca dirigiendo la Nya Konstgalleriet (Strandvägen 9).

La página es una biografía telegráfica de Boccioni dispuesta tipográficamente junto con cuatro elementos plásticos:

- 2 dibujos de Arturo Ciacelli: un encabezamiento con la fecha de nacimiento del pintor y una rosa, y un dibujo que representa una tumba con una cruz

- 2 reproducciones de obras de Boccioni: una cabeza de hombre con el epígrafe: "planos llenos y vacíos en una cabeza humana", y un fragmento de otra obra que dice: "dinámica del cuerpo humano"

Esta es la traducciön del texto en sueco, tal y como puede verse en la fotografía:

    Umberto Boccioni nació en Padova en 1883.

    1905. ROMA – Giacomo Balla «grande maestro».- mezcla de: IMPRESIONISMO & Segantinismo.- Cenáculo: BOCCIONI – MOSONE – Basilei – Severini – Ciacelli – Costantini & muchos más. Dominante: Segantinismo D´Annunzianismo. 1910. MARINETTI – «Poesie» – !odio del pasado! – «Rose» – FUTURISMO – BOCCIONI: principio dominante: plástica colorista – claridad de planos- DINAMISMO . UNIVERSAL. BOCCIONI crea una pintura de estados mentales. 1er. período: 1911 Exposición en Bernheim. París.- 1912-1913: descomposición plástica. ——————– Escultura Futurista en la galería de la rue Boethie. París. 1913 & 1914: Pintura futurista. Cubismo: TRES DIMENSIONES – !abolidas! – en su lugar Colores simultáneos. [Simultaneismo] – 1915: . . . G U E R R A . . .
    UNICA HIGIENE DEL MUNDO
    Voluntario en un regimiento de caballería
    Caído a los 32 años
    en la feliz espera de la victoria. . .
    en honor de I T A L I A
    LA PATRIA

Alfred Hagn (1882-1958). Cubista noruego, espía de los alemanes y teórico del arte inglés en Suecia

Emilio Quintana
Estocolmo, Suecia

Dibujo: Alfred Hagn en el "Aftenposten" (4 julio 1917)

El interés por Alfred Hagn se ha reavivado gracias al libro de Nik Brandal, Eirik Brazier y Ola Teige: Den mislykkede spionen. Fortellingen om kunstneren, journalisten og landssvikeren Alfred Hagn ("El espía fallido. Vida del artista, periodista y traidor Alfred Hagn", Oslo, 2010).

Alfred Hagn (Odda, 1882 – Oslo, 1958) fue un pintor, escritor y restaurador de iglesias noruego. Estudió arte en Copenhague y París. Fue uno de los primeros pintores cubistas escandinavos, pero tuvo unas críticas feroces, especialmente en la exposiciones del Høstutstillingen, a las que se presentó entre 1912 y 1916. En 1917 se definía solo como «futurista».

Espía de los alemanes en Londres

Hagn estuvo del lado de los alemanes tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial. En 1916 se puso en contacto con la Kaiserliche Marine (Marina Imperial Alemana). Los servicios de inteligencia alemanes usaban Noruega como base de operaciones para Inglaterra, debido a la cercanía geográfica. En otoño de 1916 fue reclutado como espía por el servicio de inteligencia alemán y enviado a Londres bajo la cobertura de corresponsal del Dagbladet de Oslo. Llegó a Londres en abril de 1917 con importantes recomendaciones de las autoridades noruegas, pero el 24 de mayo de 1917 fue detenido en su hotel por el MI5, debido a un soplo de los servicios secretos noruegos.

El episodio resultó bastante embarazoso, de modo que tuvo poca repercusión tanto en la prensa británica como en la noruega. Hagn gozó de asistencia letrada por parte de la Embajada de Noruega en Londres, pero fue condenado a muerte el 28 de agosto de 1917 por un tribunal militar británico. El gobierno británico usó el caso para presionar a Noruega, que seguía comerciando con Alemania. Hagn fue indultado y condenado a cadena perpetua en la cárcel de Maidstone. En 1919 fue indultado y devuelto a Noruega.

«Londons Futurisme» (1916)

Antes de que Hagn se viera envuelto en el asunto del espionaje, la revista sueca Flamman («La llama»), dirigida por Georg Pauli, publicó un par de páginas en noruego fechadas en «London, November, 1916» (Flamman, 3, marzo 1917) bajo el título de «Londons Futurisme» («El futurismo de Londres»).

En este texto considera que Londres es la capital del arte mundial, y que el futuro del arte pasa por un sentido del realismo comercial inglés unido al espíritu fresco de sus colonias. Pone como ejemplo la obra de Christopher R. W. Nevinson (1889-1946)

Esta es la traducción en castellano, que se publica por primera vez en traducción mía del noruego, con la ayuda de Ola Teige. He hecho un PDF también:

Es la guerra. En el alarmado CENTRO del Imperio Colonial reina el materialismo, las fuerzas se organizan. Pero el sueño del arte florece todavía en Inglaterra, en su paisaje PASTORAL. El realismo es incapaz de explicar la lucha entre civilizaciones.
Londres trabaja. Pero el país ha idealizado su materalismo. Los muelles de Westminster se elevan destacan graciosamente sobre el tráfago de la ciudad, entre los pulcros bancos del Támesis; los amos del mundo, la potencia colonial. Es el materialismo idealizado. Inglaterra no impone a ningún país ni una cultura espiritual ni una TORMENTA DE BARBARIE.

El comercio florece en los países.

EL COMERCIO ES LA CULTURA DE INGLATERRA.

Los fenómenos culturales de las colonias se miran como un sueño arcaico, sus productos se consideran CURIOSIDADES. Es hora de que la bendición del comercio florezca, una vez que Inglaterra ha comprendido que en el pasado de Europa no existe una cultura espiritual que pueda ser exportada a Oriente. Inglaterra creó una academia de arte en la India, con la idea de instruir a los indios en una pálida imitación de la naturaleza. Los indios se levantaron y llenaron la academia con su estilo decadente y solar. Los indígenas INVADIERON Inglaterra. Por lo tanto, que florezca el comercio, cultura de Inglaterra.

Es posible conseguir que los gentiles se sienten en su tiempo libre, cada uno en su playa nativa, con el fin de contemplar su propia cultura, del modo en que se contempla una concha que por azar encontramos en la arena soleada; es posible soñar y escuchar en la concha la eterna corriente del pasado. Inglaterra no está en disposición de ofrecer un arte del futuro a sus colonias. El arte de salón no ha dado más fruto que un frío y vacío impresionismo italo-inglés.

EL ESFUERZO BELICO DE INGLATERRA debe encontrar su CENTRO en el arte. Que no se encuentra en los dibujos a pluma que oficiales y suboficiales realizan en las trincheras; ni en las tintas ni en los carboncillos que publica el «Graphic». El arte inglés del futuro no se encuentra tampoco en los obvios matices de los bosquejos del humorismo, que reconcilian al mundo con el espíritu realista de la lucha inglesa.

Inglaterra es ahora aliada del nervioso espiritualismo francés y del poderoso futurismo italiano, chauvinista y político. Pero a Inglaterra le falta la alegría de Italia y su claro y luminoso espiritualismo, esa visión mental de lo simple y de lo austero.

El idealismo de Inglaterra se encuentra en la función realista y gris de sus centros de trabajo. El arte de las colonias como un cajón de sastre del que extraer cultura.

Experimentos,

el arte de la guerra y de la posguerra debe encontrarse en Londres, el auténtico centro. De hecho, es posible encontrarlo ya en la pintura de NEVINSON, que acaba de exponer en Londres. Estaba de conductor en el frente, pero fue mandado a casa con los ojos abiertos y aquejado de fiebre reumática. En su obra expuesta se observa que a menudo se bajó del automóvil para estudiar la marcha de las tropas: la precisión endemoniada de una marcha mecánica e imparable. Usa el gris metálico y el azul acero. La mirada inglesa sobre las tropas francesas, con sus uniformes rojos y azules, nunca se diluye en una armonía cálida. Y la tensión de la guerra ha convertido su humor inglés en mueca. Lo esencial es la IMPLACABLE PERDURACION DE LA GUERRA, la determinación de Inglaterra, el derecho al imperialismo del ideal.
Nevinson ha dedicado parte de su tiempo a pintar los aeroplanos que surcaban el cielo, llenando el espacio con sus visionarios reflejos. La fría CLARIDAD inglesa DEL ESPIRITU se cierne sobre

LA BASE FIRME DEL REALISMO

Lo que caracteriza al arte plástico inglés no es el humor, sino es inteligencia sentimental. La gris solidez del imperialismo debe por tanto dar forma al cerebro. Londres puede extender su cultura comercial por todo el mundo, pero no es receptiva a las peculiaridades del mundo exterior.

El florecimiento del comercio es el auténtico
futurismo de Inglaterra

Francisco Sancha y Sileno. Dos ilustradores españoles de la Gran Guerra

Emilio Quintana
Estocolmo, Suecia

El punto de partida de este artículo es el texto "Mapa del iceberg (un siglo español)", de Juan Manuel Bonet que forma parte del catálogo El efecto iceberg. Dibujo e ilustración españoles entre dos fines de siglo (Madrid, 2011)

FRANCISCO SANCHA (1874-1936)

Francisco Sancha Lengo (Málaga, 1874 – Oviedo, 1936).

Pasó la guerra en Londres, donde residió diez años (1912-1922), dedicándose en buena parte a las artes decorativas. Fue aliadófilo. Destaca su majestuosa portada para la revista España (1915) en la que se inspira en el grabado de Durero «El caballero, la muerte y el diablo», convirtiendo a su principal protagonista en el emperador alemán. Hizo unas estupendas postales antialemanas a favor de The Victory. Destaca también «Fables up to date» (c. 1917):


En esta postal usa la fábula de la liebre y la tortuga para aplicar un animal a cada uno de los bandos. En la panoplia final de banderas victoriosas se puede ver aún la de la Rusia zarista y faltan las barras y estrellas de los Estados Unidos.

Su gran obra es el Libro de horas amargas, compuesto de refranes españoles (Birmingham, Percival Jones, 1917). En el Flickr del IES Luis Vélez de Guevara (Ecija, Sevilla) encontramos 2 estampas de Sancha que reproducimos más abajo.

Este libro es muy difícil de encontrar, y no es un caso aislado, ya que durante la guerra se publican en Gran Bretaña libros de propaganda, folletos, álbumes de fotografías y carteles. En el campo de la ilustración, la obra de Sancha mezcla magistralmente el sentido moderno de la publicidad y el pastiche de aire arcaizante.

PEDRO A. VILLAHERMOSA BORAO «SILENO (1870-1945)

caricaturasSileno (seudónimo de Pedro Antonio Villahermosa Borao, Zapagoza, 1870 – Madrid, 1945) hizo muchas ilustraciones alusivas a la Gran Guerra, tanto en Blanco y Negro como en el semanario satírico Gedeón. Tuvo cierta simpatía por Alemania -hay quien lo considera germanófilo con rasgos antisajones-, como gran parte de los partidarios de la neutralidad de España.

Destaca «El castillete de la neutralidad. Un demonio pongo yo mano en este tinglado» (Blanco y Negro, 1916) bajo la forma de un poste de alta tensión. También «España neutral» (Blanco y Negro, 1916) bajo la forma de una manola sobre fondo de industrias a pleno rendimiento. También alude a la neutralidad de Grecia (Gedeón, 1916) bajo la forma de dos hoteles enfrentados, uno de ellos ocupado por un soldado francés y el otro por un soldado alemán, que aparecen asomados al balcón.

En 1918 publica un álbum de Caricaturas (Madrid, Editorial Calleja, 1918), del que por fortuna tengo un excelente ejemplar. En el trazo de Sileno ha visto Francisco Nieva la influencia del expresionismo alemán de entreguerras.

sileno1_xoptimizadax-kA0--620x349@abcLa digitalización de los archivos de ABC y Blanco y Negro ponen a nuestro alcance todo el rico material de la época. Es muy recomendable la exposición Sileno. Tambores en la batalla. Crónica ilustrada de la IGM [Museo ABC. Madrid. 3 julio – 16 octubre de 2016]

Edith Warton y Nellie Bly: Da fronti opposti. Diari di guerra, 1914-1915 (2011)

Emilio Quintana
Estocolmo, Suecia

    Reseña | Edith Wharton y Nellie Bly: Da fronti opposti. Diari di guerra (1914-1915) (Roma, Viella, 2011). Introduzione, di Luisa Cetti (p. 7-30) - Edith Wharton, Viaggi al fronte. Da Dunkerque a Belfort (p. 31-114) - Nellie Bly, In prima linea sul fronte russo e serbo (p. 115-173)

Edith Wharton era una escritora neoyorquina que se había instalado en Europa después de divorciarse de un banquero de Boston. Le gustaba frecuentar la sociedad literaria parisina y escribir novelas. Con La edad de la inocencia (1920) se convertirá en la primera mujer en ganar el Permio Pulitzer de Literatura.

Nellie Bly era de Pennsylvania, de una familia venida a menos después de la muerte del padre, y se ganaba la vida como periodista desde los veinte años. Fue una de las primeras mujeres en tener una firma fuera de las páginas femeninas de los periódicos, así como en dedicarse al reportaje en vez de a la crónica de sociedad. Se hizo famosa en 1890 por contar para el gran público su vuelta al mundo en 72 días, que hizo bajo la inspiración de la novela de Julio Verne.

En 1914, cuando estalla la Gran Guerra, Wharton tiene 52 años y está en Francia; Bly tiene 50 años y se encuentra viajando por el Imperio Austrohúngaro. A pesar de que la guerra las pilla en ambos sitios por azar, las dos se ponen de parte de uno de los bandos. Salvando todas las distancias, se trata de un caso similar al de Antonio y Manuel Machado. Wharton toma partido por Francia. Bly (antibritánica de sangre, ya que sus abuelos eran irlandeses, y quien sabe si fascinada por las maneras anacrónicas de la Felix Austria) toma partido por el Imperio de los Hagsburgo.

El estilo de ambas escritoras es muy diferente, porque se dirigen a públicos diferentes. Edith Wharton publica en la prensa, pero es por encima de todo una escritora. Nellie Bly es una periodista nata, que busca atraer la atención del público que lee las cabeceras de la cadena Hearst. Mientras una tiende hacia los grandes temas, la otra tiende hacia lo cotidiano, incluso hacia lo amarillista.

Por lo demás, la norteamericana Edith Wharton es una «intervencionista», que piensa que los Estados Unidos deben entrar en el conflicto al lado de los Aliados (de hecho, en la posguerra Francia le concederá la Legión de Honor). La también norteamericana Nellie Bly sigue la orientación hacia la neutralidad de Hearst, la cadena de prensa para la que trabaja, llegando incluso a posiciones pacifistas.

Estamos, por tanto, ante dos visiones diferentes de la Gran Guerra escritas por dos escritoras norteamericanas de casi la misma edad pero desde diferentes puntos de vista. Lo que une a las dos es cierta mirada femenina de la guerra, vivida como acontecimiento traumático, sin ningún tipo de exaltación gerrera ni heróica, ni visiones épicas del campo de batalla. Como dice Luisa Cetti en el prólogo a este libro:

«i due reportage, scritti da zone di guerra tra loro lontane, raccontano orrori simili e gettano lo stesso sguardo smarrito eppure lucido sull´assurda violenza, lo spreco di vite umane e le inutili devastazioni del territorio».