Del “soldado de Nápoles” a la “dama española”. La pandemia de 1918

Manuel Sánchez
Departamento de Producción Vegetal y Microbiología
Universidad Miguel Hernández

En 1918, cuando medio mundo aún estaba destruyéndose en las trincheras, apareció una enfermedad que iba a causar muchas más muertes en un sólo año que toda la Primera Guerra Mundial en sus cuatro años. Esa enfermedad llegó a ser conocida como “dama española” (Spanish Lady) y su recuerdo ha vuelto a nuestras mentes con la reciente pandemia de la llamada nueva gripe A H1N1 (1).

Es fácil comprobar que las enfermedades tienen un alto impacto social y cultural. Este impacto es mayor cuanto más grave y mortal es dicha enfermedad. Cualquier visitante del Museo del Prado se habrá parado a contemplar más de la cuenta el cuadro “El triunfo de la muerte” (2). El pintor Pieter Brueghel se inspiró en la terrible mortandad que causó en la Europa de finales del siglo XIV tanto las guerras de religión como las epidemias de peste que solían acompañarlas. Sin embargo con la pandemia de gripe de 1918 no ha ocurrido nada semejante, en parte debido a su brevedad y a su coincidencia con el desastre bélico.

No era la primera vez que el mundo sufría de una epidemia de gripe, fueron famosas las de 1847 y 1889, pero sí de una tan devastadora. Aún se debate dónde se localizó el origen de dicha enfermedad, pero los mejores indicios parecen apuntar a que en el primer trimestre de 1918, en algún campamento militar en los Estados Unidos, se dieron las condiciones ideales de hacinamiento para una fácil y rápida dispersión del virus (3). Desde los Estados Unidos viajaría a los frentes de batalla de Europa y de allí al resto del mundo.

El nombre de “gripe española” tiene un curioso origen. A causa de la situación bélica, la alta mortalidad producida por dicha enfermedad fue silenciada por la censura. Dichas medidas fueron tomadas tanto en el bando de los Aliados como en el de los Poderes Centrales. Así que los únicos países en los que dicha enfermedad se convirtió en una noticia para la prensa fueron los países neutrales. Y España era el más importante de estos últimos. El 29 de junio de 1918, el Doctor Martín Salazar, director del Departamento de Salud, informaba a la Real Academia de Medicina de Madrid que no tenía ninguna información sobre una epidemia de gripe en el resto de Europa. De esta forma, España se convertía en el primer país del mundo en reconocer dicha epidemia de gripe y como los periódicos nacionales no hacían más que hablar de la enfermedad, el resto del mundo creyó que se había originado aquí (4).

Hubo tres oleadas de gripe. La primera fue la de marzo de 1918. La segunda fue la más grave causando la mayor parte de las muertes y duró desde agosto hasta noviembre de 1918. La tercera se dio a principios de 1919. Los periódicos españoles informaron de las muertes ocurridas en la primera oleada, y curiosamente también intentaron darle un nombre extranjero. La llamaron “el soldado de Nápoles” porque apareció cuando en los teatros se representaba la Canción del Olvido de José Serrano. Otra denominación con la que fue bautizada en sus primeras fases fue la de “la enfermedad de moda” (4).

Llama la atención que la mortalidad que produjo la gripe en Europa pasó casi desapercibida para la sociedad. La gente parecía haberse acostumbrado a las altas cifras de fallecidos que había causado el conflicto, sobre todo entre los jóvenes. El único de los países beligerantes en el que la gripe se convirtió en un tema social importante fueron los Estados Unidos. La gripe causó 675.000 muertes sobre una población de 100 millones de habitantes. Hubo comunidades del interior en las que se tuvieron que excavar fosas comunes con excavadoras. Como era de esperar, este acontecimiento se reflejó en la producción artística de dicha sociedad. La obra norteamericana más famosa sobre dicha época es Pale Horse, Pale Rider, tres novelas cortas escritas por la ganadora del Pullitzer, Katherine Anne Porter. Sin embargo, aún hoy el recuerdo de la gripe española perdura en su literatura. El escritor de best-sellers Stephen King imaginó un fin del mundo causado por un virus de la gripe en su novela “Apocalipsis” (The Stand).

Entre los países no beligerantes europeos, España fue el más afectado por la enfermedad. Se estima que la pandemia de gripe provocó la muerte de más de un cuarto de millón de españoles, un 1’5% de la población total de la época (5). Los periódicos informaron de la epidemia desde la primera oleada. Casi la mitad de dichas muertes ocurrieron durante el mes de octubre de 1918. La enfermedad llegó a España a través del constante flujo de emigrantes portugueses y españoles que usaban el tráfico ferroviario para volver a su país desde la vecina Francia. Hay una superposición entre el mapa de aparición de casos de gripe y el mapa ferroviario de esa época. La expansión de la epidemia se vio incrementada por un aspecto de la idiosincrasia cultural de nuestro país. La primera oleada llegó a Madrid en vísperas de la celebración de las corridas de San Isidro y la llegada de la virulenta segunda oleada coincidió con la celebración de numerosas fiestas patronales en las que se reunían grandes multitudes (6). El Dr. García Durán, jefe de salud de Valladolid, describió como la enfermedad apareció en la provincia tras la celebración de la festividad de San Antolín en Medina del Campo (4, 7). Para empeorar las cosas, se convocaron oficios religiosos multitudinarios para rogar por el fin de la enfermedad, lo que provocó un aumento de los contagios. En algunas áreas la mortalidad fue elevadísima, así por ejemplo en la ciudad de Zamora llegó a alcanzarse una tasa de mortalidad de 10 muertes por cada 1000 habitantes (3, 7). La situación fue tan grave que se utilizaron en el papel de voluntarios médicos a los estudiantes de medicina. En los periódicos de la época, como es el caso de “El Sol”, “ABC” o “La Vanguardia”, llegó a haber secciones fijas dedicadas a dicha enfermedad (6, 8). En el vecino Portugal, el número de muertes fue de 60.000, contándose entre ellas el pintor modernista Amadeo de Souza-Cardoso.

La enfermedad también afectó gravemente a los países iberoamericanos siendo los más afectados Guatemala, México y Brasil (9 – PDF). En México la enfermedad llegó a través de la frontera con su vecino del norte. Con una población estimada de 14 millones de habitantes, se estima que el número de muertes fue de trescientas mil aunque hay datos de que se pudo llegar al medio millón. La tasa tan alta de mortalidad tuvo bastante que ver con el hecho de que México acababa de salir de su última guerra civil y gran parte de las infraestructuras de salud pública estaban destruidas (10). En el cono sur, la enfermedad llegó a través de un barco que arribó a Río de Janeiro y luego a Buenos Aires. En Brasil hubo poblaciones en que se llegó a alcanzar unas tasas de mortalidad del 2%. Fue en dicho país donde la epidemia tuvo el mayor impacto social, ya que se utilizó como arma política contra el gobierno de Wenceslau Braz. Los periódicos llegaron a rebautizar la enfermedad como “el mal de Seidl” (PDF) en referencia a Carlos Seidl, director de Salud Pública, que se vio forzado a dimitir (11). Su influencia política no acabó ahí. Rodrigues Alves, recién elegido presidente de Brasil, murió de gripe antes de haber tomado posesión del cargo y tuvo que ser sustituido por Delfim Moreira.

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES
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1. http://curiosidadesdelamicrobiologia.blogspot.com/search/label/Gripe
2. http://www.museodelprado.es/coleccion/galeria-on-line/galeria-on-line/zoom/1/obra/el-triunfo-de-la-muerte/oimg/0/
3. Jeffery K. Taubenberger y David M. Morens. 1918 Influenza: the Mother of All Pandemics. Emerging Infectious Diseases. Vol 1: 15-22. 2006 http://www.cdc.gov/ncidod/eid/vol12no01/05-0979.htm
4. The Spanish influenza pandemic of 1918-19. Editado por H. Phillips y D. Killingray. Editorial Routledge. 2003
5. Antoni Trilla, Guillem Trilla, y Carolyn Daer. The 1918 “Spanish Flu” in Spain. Clinical Infectious Diseases. Vol 47: 668-73. 2008. http://www.journals.uchicago.edu/doi/full/10.1086/590567
6. María Isabel Porras Gallo. Una ciudad en crisis: la epidemia de gripe de 1918-1919 en Madrid. Universidad Complutense de Madrid. 1994
7. Beatriz Echevarri. La Gripe Española la pandemia de 1918-1919. Centro de Investigaciones Sociológicas. 1993
8. http://comunidad.lavanguardia.es/component/20081018/169100/el-ano-de-la-gripe-espanola.xhtml
9. N.P.A.S. Johnson y J. Mueller. Updating the Accounts: Global Mortality of the 1918–1920 “Spanish” Influenza Pandemic. Bull Hist Med;76:105–15. 2002 http://birdflubook.com/resources/NIALL105.pdf
10. Rafael Valdez Aguilar. Pandemia de gripe. Elementos No. 47, Vol. 9, pp 37. 2002. http://www.elementos.buap.mx/num47/htm/37.htm.
11. Goulart, A. da C.: Revisiting the Spanish flu: the 1918 influenza pandemic in Rio de Janeiro.História, Ciências, Saúde — Manguinhos, v. 12, no. 1, pp. 1-41, Jan.-Apr. 2005. http://www.scielo.br/pdf/hcsm/v12n1/en_06.pdf.

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